jueves, 29 de abril de 2010

Pichi, es el chulo que castiga…



De San Isidro Labrador se cuentan numerosas leyendas. Por ejemplo, dicen que vivió a caballo entre los siglos XI y XII, y que durante una terrible sequía dio un golpe en la tierra con su azadón haciendo brotar un manantial que daba suficiente agua como para abastecer a la ciudad de Madrid. O el más famoso de sus prodigios: que el agua de su milagrosa fuente curó al rey Felipe III de una grave enfermedad, por lo que Isidro fue canonizado en 1622.
Cuando hay algo que celebrar, en Madrid sobran los motivos para recuperar su original espíritu de villa. Y el mes de mayo, es un buen pretexto para que los madrileños salgan a divertirse, bailar, comer bien y engalanarse.



Del armario se recuperan los trajes de “chulapas” y “chulapos” para asistir a las verbenas y garbosamente bailar el “chotis” al son de un organillo. No faltan los gigantes, los cabezudos y las romerías junto al río Manzanares, así como los desfiles de carrozas. Muchos madrileños se dan cita el 15 de mayo en el Prado de San Isidro para pasar el día comiendo una rica tortilla al aire libre, o visitar la ermita dedicada al santo y beber el agua que mana de su fuente buscando la salud y la purificación.

¿En cuanto a manjares? Mayo es la temporada de comer unas galletas tipo barquillos acompañadas con “chatos” o pequeños vasos de vino dulce. Las rosquillas de San Isidro son conocidas como “las listas” (recubiertas de azúcar y con un agujero en el centro) y “las tontas” (sin azúcar ni agujero) y son tan legendarias como la tortilla de patata o los pinchos de chorizo.
Y volviendo al traje típico de la celebración de San Isidro, nadie como el pintor español Francisco de Goya para retratarlo en sus famosos cartones para tapices: el hombre con pantalones negros, chaleco y pañuelo blanco al cuello; gorra y chaqueta de cuadros grises entallada con un clavel rojo en la solapa. La mujer ataviada con un vestido de volantes, el imprescindible mantón de Manila y un pañuelo en la cabeza coronada también por un rojo clavel.
“Ir más chulo que un ocho” es una frase que todavía se utiliza para decir que alguien va muy bien arreglado y con cierto aire de “chulería” (a la española). Esto se debe a que antiguamente el tranvía número 8 era el que llevaba a los chulapos y las chulapas de Madrid a la verbena de San Isidro. Y qué decir de las numerosas canciones típicas como aquella que dice:
“Dónde vas con mantón de Manila, dónde vas con vestido chiné…”
Hasta Agustín Lara le dedicó su “chotis” a Madrid.

1 comentario:

Majelola dijo...

Cuánto tiempo sin visitarte!
No me olvido de tí. Te mando un abrazo grande. Otro más.
Veo que sigues bien y muy ocupada.
Y has cambiado el formato del blog, está muy chulo así. Las fotos son preciosas.