sábado, 5 de septiembre de 2009

Al grito de “¡Viva México! y… ¡Muera el mal gobierno!”


¿Qué tanto sabemos de nuestra guerra de Independencia? Conocemos las fechas, algunos nombres de las mujeres y los hombres que “nos dieron Patria”, pero… ¿somos capaces de recordar algún otro acontecimiento que fuera determinante en el inicio de nuestra gesta independentista; algún otro ilustre mexicano que diera su batalla desde aquí o algún extranjero que ofreciera su vida por la causa mexicana?

Todo esto sale a colación porque en mayo del año pasado, España celebró el bicentenario de su propia independencia. Y, de alguna manera, gracias a la ella, México y el resto de países latinoamericanos tuvimos la nuestra.
El año de 1808 significó una toma de conciencia en la Nueva España, representaba una clara oportunidad para cuestionar la legitimidad de las Juntas regionales de gobierno implantadas por lo peninsulares en nombre de Fernando VII y, desde luego, de poner en tela de juicio el régimen colonial. La debilidad de un poder central y los cambios en la organización política del Imperio, brindaron a muchos novohispanos la ocasión de luchar por alcanzar el poder político y buscar un nuevo camino en su relación con la Madre Patria. Tal fue el caso de don Miguel Ramos Arizpe. ¿Les suena?

Don Miguel fue un sacerdote y político oriundo de la entonces provincia de Coahuila y fue electo diputado por esta demarcación para participar en las Cortes de Cádiz de septiembre de 1810. Fue un hombre tenaz que, con sus ideas liberales e independentistas, contribuyó de manera muy relevante durante todo el período legislativo que daría como fruto la Constitución de Cádiz de 1812, mejor conocida como La Pepa, por haber sido proclamada el día de San José.

La vuelta al trono de Fernando VII, en 1814, disolvió las Cortes y Ramos Arizpe fue detenido y encarcelado en Valencia, de donde salió en 1820 con el retorno de los liberales. Regresó a México, una vez consumada la Independencia, y participó activamente en la elaboración de la Constitución de 1824. Fue ministro de Justicia con el presidente Guadalupe Victoria. Ramos Arizpe defendió sus ideas liberales y federalistas con tal ardor que se le conoce como el Padre del Federalismo.

¿Y qué decir del español Francisco Javier Mina? Después de haber combatido valientemente a los franceses en territorio español y ser un fuerte opositor al absolutismo de Fernando VII, Mina marchó a Londres donde conoció a fray Servando Teresa de Mier quien lo convenció de colaborar con la causa insurgente de la Nueva España. Tras sortear múltiples escollos, Mina llegó a la costa tamaulipeca; peleó ferozmente y avanzó hasta Guanajuato donde fue derrotado, hecho prisionero y ajusticiado durante el asedio a la ciudad, en 1817. Por cierto, sus restos descansan en la Columna de la Independencia de la Ciudad de México.

Sobre las mujeres que participaron en la guerra de Independencia, además de las sempiternas e ilustres Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario, ¿a qué otras conocemos? ¿Es que la historia oficial ha minimizado la lucha de las mujeres durante la independencia? Puede que sí. Por lo pronto, aquí hacemos un huequito agradecido a mujeres como Mariana Rodríguez del Toro, Antonia Nava, María Petra Teruel de Velasco (por cierto, protectora de los insurgentes presos) o a las hermanas Francisca y Magdalena Godos quienes, durante el sitio de Coscomatepec, lo mismo elaboraban cartuchos para la tropa que atendían a los enfermos y heridos. A ellas y a muchas más, nuestro recuerdo.

jueves, 3 de septiembre de 2009

... que se haga Justicia

¡BRAVO POR JACINTA! Como algunas y algunos sabrán, Jacinta Francisco Marcial fue detenida el 3 de agosto del 2006 acusada de secuestrar (ella solita) a seis agentes federales. Un juez la condenó a 21 años de cárcel el 19 de diciembre de 2008. Hoy, la Procuraduría General de la República concluye NO ACUSAR A JACINTA por presunto plagio de seis agentes. Los dos años encerrada y humillada no se los devuelve nadie. Lo más probable es que las “autoridades competentes” ni una disculpa le ofrezcan.
Ser mujer, pobre e indígena en México ES UNA DESGRACIA. Ojalá y que la Justicia, AHORA SÍ, le haga justicia, Es lo menos que se merece.


viernes, 28 de agosto de 2009

La Palmyre 2009

El día de mi cumpleaños en Saint George de Didonne y su famosa Tarte aux prunnes (tarta de ciruela hecha al momento), sus mejillones al vino blanco con perejil y las mejores ostras que he comido... hasta hoy.

Vindia y Floren en la Côte Sauvage. Un espléndido día de playa y mar.


Pierre, el incombustible, con Paulo ... quedaron empatados en la carrera después de saltar olas y hacer "surf".


Susy y yo subiendo la duna hacia la Côte Sauvage.


La Côte Sauvage vista desde la duna.




Entre la playa y el cielo de Les Mathes.




La "familia Burrón" con la marea baja.


jueves, 13 de agosto de 2009

Madrid, entre lo castizo y lo “cool”


Madrid es una urbe cada día más cosmopolita. Pareciera que está a punto de perder su rancio encanto por la arquitectura contemporánea de las Cuatro Torres Business Area, los flamantes rascacielos que se han convertido en el nuevo emblema de la ciudad, y por las numerosas obras viales y urbanas que se están desarrollando de cara a la posible declaración de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos del 2016, y que obligan a los peatones a sortear cualquier cantidad de obstáculos y zanjas. No hay un solo madrileño que no haya exclamado ante el cúmulo de polvo y piedras: “Hace años que no estaba Madrid tan perjudicada”.


Cuatro Torres Business Area

Por fortuna todavía quedan algunos barrios y rincones excepcionales donde podemos descubrir el lado “más castizo” de Madrid y sus viejas casonas con techos de tejas de barro y balcones cargados de geranios que nos permiten confirmar que la modernidad es tan sólo una ilusión.

Un ejemplo es Lavapiés. Lo que fue la antigua judería madrileña nos regala cada domingo su famoso mercadillo del Rastro; tabernas, como la de Antonio Sánchez, en la calle Mesón de Paredes 13, en la que aún se respira el ambiente de la tertulia literaria de toda una vida, o sus “corralas”, típicas construcciones de vivienda popular (de las que cada día hay menos en la capital española), y sus alegres patios interiores.
Lavapiés es un barrio tan multicultural que sus distintas voces nos hacen sentir como en un trocito de África; en sus plazoletas es posible escuchar más el español ecuatoriano que el castellano “duro y puro” del corazón de España, y en sus numerosos restaurantes étnicos enriquecemos nuestro paladar con una infinita variedad de aromas y sabores.
Muy cerca de ahí, vale la pena dar una vuelta por el barrio de la Paloma en cuyas plazas, como la de la Cebada, se degustan las mejores tapas madrileñas.
La gracia de Madrid es que nos sigue sorprendiendo a la vuelta de cada esquina con sus pequeños comercios de toda la vida o sus refugios gastronómicos que sobreviven al embate de lo “cool” y lo “new age”. Para todos hay un espacio en esta ciudad tan llena de energía que, en efecto, sigue agregando a su carácter internacional los acentos de otros lugares del mundo.

La Plaza Mayor de Madrid.

Por otro lado, la vida cotidiana de los españoles no se puede entender sin la presencia del “bar de la esquina”, la “tapa” o el aperitivo antes de la comida. Llueva, truena o relampagueé, se sale a la calle y se recuperan los espacios públicos para instalar mesitas al aire libre. Muchas de esas tabernas tienen el encanto de las cantinas mexicanas, como La Ópera o La Puerta del Sol, en el centro histórico de la ciudad de México. Los bares madrileños como la Casa Camacho, La Copla o La Huevería son, al igual que sus hermanos mexicanos, tribuna filosófica o mostrador de gramática castellana. Para muestra, este cartel rotulado que puede leerse en uno de estos santuarios dedicados a Baco: “Prohibido cantar, bailar, blasfemar y hablar de política”.
Es en el verano cuando las actividades se intensifican a medida que sube la temperatura y los bares abren sus puertas de par en par para recibir a los sedientos turistas que saborean una “caña” de cerveza o un vermú de grifo con pincho de escabeche. Según el Anuario Económico de España, existen en el país 320 mil 953 bares, cafeterías y restaurantes, lo que supone uno por cada 135 habitantes en promedio. Dicen que en Madrid hay más bares que en Noruega. Cierto o falso, lo que sí hay es variedad. El escritor Moncho Alpuente publicó hace algún tiempo en la revista MADRIZ, un artículo especial sobre las tabernas del barrio de Malasaña. En él, escribía: “Ni los tsunamis inmobiliarios, ni las nuevas olas, ni las duras resacas de la represión en los años de plomo, pudieron con la secular institución de la taberna”.

¡Bienvenidos a Madrid!

sábado, 25 de julio de 2009

¿Crisis o vacaciones?

La Côte Sauvage, en el Atlántico francés.

No cabe duda que los calores se mitigan mejor con música y una buena terraza al aire libre donde tomar una cerveza, un “tinto de verano” (mezcla de vino tinto y gaseosa) o una buena jarra de sangría. Llegó de lleno el verano también con sus rebajas, descuentos, paquetes vacacionales y atascos en las carreteras que salen de las grandes ciudades para dirigirse al mar o la montaña. Madrid, en agosto, casi parece una ciudad fantasma con una buena parte de sus negocios cerrados “por vacaciones” y con la reverberación de la onda calurosa que obliga a los turistas y a los pocos madrileños que quedan a refugiarse en los recintos con aire acondicionado o, por lo menos, bajo la sombra de un árbol en el parque del Retiro o en el Paseo Pintor Rosales. Una horchata de chufa o un granizado de limón vienen bien para mitigar la sed.

Decíamos que en esta temporada hay pocas cosas buenas de las que sentirse satisfecho y es que este verano ha sido sui generis para los españoles: la crisis económica que están viviendo después de doce años de bonanza, les ha marcado en los usos y costumbres de toda la vida. Una reciente encuesta publicada en el periódico Expansión daba la voz de alarma sobre quién sería el vencedor: “¿La crisis o las ganas de vacaciones?”. El estudio señalaba que gran parte de las familias se planteaba reducir o incluso renunciar a las vacaciones, por ejemplo, en las estancias veraniegas junto al mar. Si antes una familia solía alquilar un departamento durante un mes, ahora lo hará por 15 días o una semana; si la costumbre era comer en restaurantes, ahora mamá tendrá que cocinar todos los días, ¡menudas vacaciones! A estas alturas de la temporada, los carteles de “se alquila piso” no se han retirado de los numerosos balcones con vista al mar… ¡algo impensable en otros años!

Las primeras cifras estivales obligan a los hoteleros, los restauranteros y los dueños de las agencias de viajes a mostrarse abiertamente preocupados por la difícil situación que están enfrentando. La capacidad adquisitiva de los hogares ha disminuido y ya se nota que la subida de los precios y de las hipotecas está dejando huella en estas vacaciones. La crisis ha esquilmado a tal grado los bolsillos de los ciudadanos de este país, que los grandes almacenes empezaron las rebajas casi un mes antes del inicio oficial del asueto veraniego y, hoy, ofrecen descuentos hasta del 70% en todos sus artículos. Ni así han logrado atraer a la clientela de otros tiempos.

Playa de los Castro en Galicia, casi esquina con Asturias.

domingo, 14 de junio de 2009

El verano y sus terrazas...guaridas de fantasmas.

¡Al fin! Después de un largo y frío invierno, el verano ha llegado a España y con él los proyectos para las vacaciones, los conciertos y festivales, las terrazas y las horchatas de chufa. Desde luego que también irrumpen los calores y las insolaciones.
El verano español cada vez se parece más al africano, es decir, cada día se vuelve más seco, duro e insoportable y, a pesar de los consejos para evitar quemaduras y prevenir el temible cáncer de piel, los jóvenes y algunos no tan jóvenes, inundan los jardines o las piscinas públicas y tratan de aprovechar cualquier rayo de sol para “coger color” y ponerse morenos.


Las actividades veraniegas se intensifican a medida que sube la temperatura, especialmente aquéllas relacionadas con la vida en las terrazas y los bares que abren sus puertas de par en par para recibir a los sedientos turistas que saborean una “caña” (vaso de cerveza) o un vermú de grifo con pincho de escabeche. Según el Anuario Económico de España 2005, existen en el país 320 mil 953 bares, cafeterías y restaurantes, lo que supone uno por cada 135 habitantes en promedio. Dicen que en Madrid hay más bares que en Noruega.

Cierto o falso, lo que sí hay es variedad. Hace unos meses, el escritor Moncho Alpuente publicó en la revista MADRIZ, un artículo especial sobre las tabernas del barrio de Malasaña. En él, escribía: “Ni los tsunamis inmobiliarios, ni las nuevas olas, ni las duras resacas de la represión en los años de plomo, pudieron con la secular institución de la taberna”.

En efecto, la vida cotidiana de los españoles no se puede entender sin la presencia del “bareto de la esquina”, la “tapa” o el aperitivo antes de la comida. Llueva, truena o relampagueé, se sale a la calle y se recuperan los espacios públicos y las plazas para instalar mesitas al aire libre. Muchas de esas tabernas tienen el encanto de las cantinas mexicanas, como La Ópera, La Puerta del Sol o El Nivel, en el centro histórico de la ciudad de México. Los bares madrileños como la Casa Camacho, La Copla o La Huevería son, al igual que sus hermanos mexicanos, tribuna filosófica o mostrador de gramática castellana. Para muestra, este cartel rotulado que puede leerse en uno de estos santuarios dedicados a Baco: “Prohibido cantar, bailar, blasfemar y hablar de política”.
Pasan los siglos, cambian las costumbres, pero sólo las tabernas y las cantinas permanecen como “guaridas de fantasmas”, apuntaría Moncho Alpuente.



jueves, 11 de junio de 2009

Buenas noticias

Últimamente las buenas noticias escasean. Cuando no son las víctimas de los narcoterroristas, son los efectos de la gripe A, o las consecuencias de la crisis económica. Por eso, cuando aparece una buena nueva en nuestros horizontes, hay que cacarearla como gallina clueca.
Esta es una extraordinaria noticia para todos los mexicanos y las mexicanas, seamos o no universitarios:

La UNAM, Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
El galardón reconoce a la Universidad Nacional Autónoma de México, la mayor institución académica del mundo de habla hispana.
Es, como dice el corresponsal de El País en México, "un reconocimiento al pasado orgulloso de México -de las aulas de la UNAM surgieron tres premios Nobel y ocho premios Príncipes de Asturias- y a su compromiso con el futuro: más de 35.000 profesores y casi 300.000 estudiantes la convierten día a día en la mayor institución académica del mundo de habla hispana".
¡¡ Goya...Goya... Universidad !!