lunes, 6 de octubre de 2014

¿Por qué el ébola mata más a las mujeres?


 


El ébola ya no es una epidemia que afecta solamente al continente africano. Recientes informes indican que el virus ya ha llegado a países desarrollados, como Estados Unidos, y que se encuentra a las puertas, o más propiamente dicho, en las fronteras de muchas naciones como México. En España, dos misioneros españoles han muerto en Madrid a causa del brote de ébola de África occidental.

De acuerdo con el diario estadounidense The Washington Post, entre el 55 y el 60% de las personas fallecidas por ébola en Guinea y Sierra Leona durante esta reciente epidemia han sido mujeres. En Liberia, las autoridades sanitarias situaban en un 75% el número de éstas. A pesar de que no se dispone de datos estadísticos desagregados por sexo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado que el número de fallecidas de ébola es superior al de hombres, y que este desequilibrio no tiene relación con causas biológicas, sino con sus diferentes roles sociales.

Las mujeres, las primeras víctimas

¿A qué se debe esto? A que las mujeres son responsables del cuidado de los miembros de la familia cuando enferman, les cocinan, los limpian y lavan su ropa, lo que supone un importante factor de riesgo de una enfermedad cuya vía de contagio es el contacto directo con los fluidos de la persona enferma, como es el caso del ébola.

Además, son mayoritarias en puestos de enfermería y limpieza en los centros de salud, que son los más expuestos al contagio. Las mujeres son las que atienden los partos y las que suelen realizar la preparación tradicional de los cadáveres para ser enterrados. Además, cuando están embarazadas, su mayor contacto con los entornos sanitarios aumenta su riesgo de contagio. En palabras de la investigadora Martha Anker, “durante un brote en el Congo en octubre de 2003, un investigador preguntó a un grupo de hombres cómo evitaban contraer ébola, y ellos respondieron que se aseguraban de que las mujeres cuidasen a los enfermos, protegiendo así a los varones de la infección”.

“El ébola es una enfermedad cruel”

Así lo sentencia la antropóloga española Almudena Mari Sáez, que ha investigado las fiebres hemorrágicas de lassa y ébola en Guinea y Sierra Leona y ha participado en el control de la epidemia en Guinea para la organización Charite-Berlin. “En una familia pueden morir siete miembros de ébola. El duelo que hay que hacer y lo que eso representa es diferente a que muera un solo miembro de malaria”, explica la antropóloga.

Pero, además, es una enfermedad cruel porque nos pide abandonar a nuestros seres queridos. “¿Qué harías tú si de repente te dicen que no vuelvas a tocar a tu madre? ¿Seguirías abrazándola? ¿Y si vomita la ayudarías? Uno de los mayores problemas con el ébola es ése: introduces normas muy drásticas, contrarias a la vida cotidiana y emocionalmente muy difíciles”, apunta Mari Sáez.

Falta de campañas educativas

Los investigadores insisten en que uno de los mayores errores que ha favorecido la expansión de la enfermedad ha sido precisamente de comunicación, en especial, el desarrollo de campañas informativas sobre el virus y de sensibilización. Por desgracia, se ha visto que, aunque hubiera una estrategia de comunicación, los hombres son quienes predominan en las reuniones informativas para el control de los brotes, a pesar de que las mujeres son las principales cuidadoras de los miembros enfermos de la familia, y por tanto se encuentran en situación de mayor riesgo.

Según recomendaba Anker desde la OMS, durante los brotes, “es importante que las mujeres que se preocupan por la salud de los enfermos fuera de los centros de salud sean informadas sobre cómo protegerse a sí mismas”. Otras medidas serían: ofrecer una mayor capacitación y empoderamiento de las enfermeras en el control de las infecciones, permitiéndoles iniciar protocolos de protección. Dotar de instrumentos de protección a las matronas, que van a seguir encargándose de atender los partos a pesar del brote, es otra de las medidas que deberían ponerse en marcha en la que coinciden sanitarios y antropólogos.

Como bien lo definió la periodista Jina Moore: “El ébola es un asesino despiadado. Exige lo que para la mayoría es una respuesta implacable al sufrimiento: la distancia”.

 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Sabes reconocer un micromachismo?



Existen distintos grados de machismos. Los hay más evidentes y que no son aceptados por la mayor parte de la sociedad; pero también ocurren a través de ciertas actitudes arraigadas en nuestra propia cultura, de menor gravedad pero con el mismo tronco.

Se trata de un término acuñado en 1991 por el psicoterapeuta argentino Luis Bonino Méndez para dar nombre a prácticas también conocidas como “pequeñas tiranías”, “violencia blanda, suave'” o de “muy baja intensidad”, “machismos invisibles”, “sexismo benévolo” o “microagresiones” basadas en el género, esto es, maniobras más o menos puntuales de lo cotidiano y casi imperceptibles y ocultas para las mujeres que las padecen. Seguro que si preguntas por ahí, muchas de tus compañeras ni siquiera las considerarían como actitudes machistas.

Un ejemplo de micromachismo

El blog MicroMachismos de la periodista española Ana Requena, publicado en eldiario.es, quiere ser un espacio “para rastrear y denunciar los machismos cotidianos y tantas veces normalizados”. Y, agregaríamos, muchas veces justificados y legitimados por el "no fue para tanto", por la vergüenza que una mujer siente de contarlo, por el malestar denso y pegajoso con el que se queda. En su blog, Requena ofrece numerosas muestras de anuncios que contienen micromachismos, así como de testimonios de mujeres que los han vivido en la propia piel.

Un ejemplo de micromachismo que recientemente desató una gran polémica en Holanda, un país respetuoso con la igualdad de género, fue el comentario de Hans van der Linde, dueño de una empresa de catering encargada del servicio durante la Cumbre Nuclear que se desarrolló en Ámsterdam. Según él, había optado por "uniformidad" de género del equipo. "Si añades tres rubias platino a un grupo de 20 hombres, la imagen que queremos dar se estropea", justificaba.

Micromachismos en la vida cotidiana

En nuestra vida cotidiana, hay numerosas muestras de abusos: hombres que se detienen a mirar cómo te estacionas mientras niegan con la cabeza, o en el estacionamiento público cuando tratan de “alburearte” preguntándote “¿Se lo lavo, señito?”, por mencionar algunos.

De acuerdo con Bonino, muchos de estos comportamientos no suponen intencionalidad, mala voluntad ni planificación deliberada, sino que son hábitos de funcionamiento frente a las mujeres que se realizan de modo automático, sin reflexión alguna. Otros en cambio sí son conscientes, pero en uno y otro caso siempre atentan “contra la autonomía personal de la mujer".

Bonino, que se ha especializado en el abordaje clínico y preventivo de las problemáticas de mujeres y varones asociadas a su socialización de género, señala que “las mujeres se sienten deterioradas en su estima personal y autonomía y los hombres sufren las consecuencias de no conseguir someter plenamente a la mujer".

Tipos de mM (microMachismos)

Con objeto de describirlos adecuadamente, Bonino establece cuatro categorías de mM que se dan en las parejas:

  1. Los mM directos, aquellos en los que el hombre usa la fuerza moral, psíquica, económica o de su personalidad para intentar doblegar a las mujeres y convencerlas de que la razón no está de su parte: atemorizar a la mujer mediante el tono de voz, la mirada o los gestos; tomar decisiones importantes sin contar con ella; anular las decisiones que ella ha tomado; controlar su dinero o sus gastos; monopolizar el sofá y el mando de la tele; obtener lo que se quiere de ella por cansancio, ganarle por agotamiento.
  2. Los mM indirectos, maniobras súper sutiles que llevan a la mujer en la dirección elegida por el hombre y se aprovechan de su pensamiento confiado: silencio, aislamiento y mal humor manipulador; puesta de límites, desautorización, dobles mensajes afectivo/agresivos; autoindulgencia y autojustificación, echar balones fuera, hacerse el tonto y el bueno, engaños y mentiras; no respetar sus sentimientos, controlar sus horarios, sus citas y sus actividades, poner pretextos a que salga o se relacione con su familia o amistades; poner en duda su fidelidad, considerar que es como una niña que necesita ser cuidada y protegida, poner excusas para justificarse (yo no quería, no me di cuenta, ha sido culpa de mi trabajo).
  3. Los mM de crisis: hipercontrol, rehuir la crítica y la negociación, victimismo, darse tiempo, dar lástima. Engañarla, mentirle o no cumplir los acuerdos; amenazar con abandonar la relación o con iniciar una aventura con otra; no valorar o no dar importancia a las tareas o actividades que ella realiza; dar lástima (sin ti no sé qué hacer, si tú no estás me pasará algo malo).
  4. Los mM utilitarios: considerar, por ejemplo, que su papel fundamental en la vida es ser madre; desanirmarla o impedirle que estudie o trabaje; no asumir la responsabilidad o las tareas de la casa, del cuidado de los hijos.


Como verás, los micromachismos no son tan “micro” como parecen. ¿Tienes otros ejemplos? Compártelos y denuncialos.

 

martes, 11 de febrero de 2014

Detrás de una guerra, siempre hay un hombre


 

Les guste o no a los varones que lean este artículo, es un hecho demostrable que la violencia y las guerras han estado dominadas siempre por los hombres. No lo afirmamos nosotras las mujeres, lo acreditan las estadísticas de numerosos organismos internacionales serios y responsables.

En su más reciente colaboración para el diario español El País, el politólogo José Ignacio Torreblanca compartía con sus lectores una serie de cifras tan contundentes sobre la violencia ejercida por el género masculino, que nos dejó con ganas de compartir algunos datos. Solo por mencionar uno: según Naciones Unidas, el 70% de las mujeres han experimentado alguna forma de violencia a lo largo de su vida, una de cada cinco de tipo sexual. Y lo que es aún más increíble, las mujeres entre 15 y 44 años tienen más probabilidad de ser atacadas por su pareja o asaltadas sexualmente que de sufrir cáncer o tener un accidente de tráfico.

Podemos prohibir las bombas, pero detrás siempre hay un hombre

Así rezaba uno de los epígrafes del artículo de Torreblanca. Y es que la cruda realidad afirma que el ser humano, desde hace milenios, ha demostrado una increíble capacidad de matar, y, además, de hacerlo en masa y sostenidamente. Para ello se ha servido de cualquier cosa a su alcance: un machete, un AK-47, explosivos convencionales o bombas atómicas.

La historia militar, argumenta el especialista, no deja lugar a dudas: “los ejércitos han estado formados por varones, que han sido los ejecutores casi en exclusiva de este tipo de violencia, y sus principales víctimas”. Alguien podrá argumentar que dentro de muchos grupos guerrilleros y bandas terroristas han participado mujeres, “a veces muy sanguinarias”; sin embargo, “la violencia bélica en manos de las mujeres ha sido una gota en un océano”. El resultado: “solo en el siglo XX, las víctimas de estos conflictos desencadenados y ejecutados por varones se cobraron la vida de entre 136 y 148 millones de personas”, agrega Torreblanca.

La peor vergüenza de una guerra: las violaciones

Según este especialista, la violencia sexual contra las mujeres es omnipresente, ha sido alentada como arma de guerra y constituye uno de los capítulos más vergonzosos, y más silenciados, de la historia de los conflictos bélicos.

Para nuestra desgracia, esta violencia sexual ocurre en todos los países que están en guerra. De acuerdo con cifras de la ONU, hoy, en pleno siglo XXI, en la República del Congo han ocurrido alrededor de 200.000 violaciones, una cifra similar a la ofrecida para Ruanda. Recordemos que, “en el corazón de la Europa educada, la violación también fue un arma de guerra interétnica en el conflicto de la antigua Yugoslavia, donde se estima que entre 20.000 y 50.000 mujeres fueron violadas”, señala Torreblanca. A esta barbarie hay que agregar: el aborto selectivo de niñas, los crímenes de honor, el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual o la mutilación sexual, que afecta a 130 millones de mujeres.

La violencia sexual ejercida contra las niñas y las mujeres en las zonas de conflicto ha sido tan abrumadora que en su Resolución 1.325 de 31 de octubre de 2000, la Organización de Naciones Unidas hizo visible por primera vez la necesidad de una protección explícita y diferenciada para las mujeres y las niñas en escenarios de conflicto, así como la contribución fundamental que las mujeres hacen y deben hacer en lo relativo a la resolución de conflictos y la construcción de la paz.

¿Es el hombre un arma de destrucción masiva?

Esto se preguntaba el articulista de El País al analizar una realidad que es incontestable: “los varones matan y se matan, mucho, y ejercen mucha violencia contra las mujeres”.

En Estados Unidos, las estadísticas señalan que el 90% de todos los homicidios cometidos entre 1980 y 2005 lo fueron por hombres, mientras que solo el 10% por mujeres; en España, por poner otro ejemplo, la población penitenciaria está compuesta en un 90% por hombres y en un 10% por mujeres. Finalmente, José Ignacio Torreblanca aseveraba: “podemos prohibir las armas largas, las armas cortas, las minas antipersona, las bombas de fósforo o de fragmentación, las armas bacteriológicas, químicas y nucleares, pero al final estaremos siempre en el mismo sitio: detrás de cada arma habrá un varón”.

El debate está abierto, Tú, ¿qué opinas?

 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Elena Poniatowska, Premio Cervantes 2013


 
Un más que merecido reconocimiento

Elena Poniatowska acaba de convertirse en la ganadora del Premio Cervantes del 2013. Se erige así como la cuarta mujer que entra en el palmarés del primer premio de la literatura en español, después de Dulce María Loynaz, María Zambrano y Ana María Matute. Como mexicanos, debemos sentirnos muy orgullosos por este más que merecido reconocimiento.

Sus inicios

La “Pony”, como la conocen sus más cercanos amigos, es una escritora fuera de serie. Desde pequeña, demostró su curiosidad, talento, capacidad de análisis e investigación. A través de su obra, ha sabido adentrarse en los sentimientos más profundos del ser humano y se ha convertido en la voz de millones de mexicanos y mexicanas marginados del sistema. Su compromiso político es irreprochable.

Inició su carrera ejerciendo el periodismo. Debutó en la literatura con el libro de relatos “Lilus kikus” (1954), del que Juan Rulfo comentó: "Todo en este libro es mágico". Fue el periodismo, dicen los cercanos a Poniatowska, el alimento que dio proteínas y nervio a la obra de la autora, el que evitó que sus relatos fueran las historias de una niña bien que se interesa por los pobres. Hasta la fecha ha publicado una obra muy amplia que incluye varios géneros, entre los que destacan novelas como “Hasta no verte Jesús mío”; “Querido Diego, te abraza Quiela” y “Tinísima”. Su ensayo “La noche de Tlaltelolco” es referente obligado en la historia contemporánea de nuestro país.

Fue la primera mujer que recibió el Premio Nacional de Periodismo por sus entrevistas y a la fecha sigue activa como editorialista en varios medios de comunicación.

Noticia destacada en los medios españoles

Los medios españoles han destacado su trayectoria. El periódico El Mundo, por ejemplo, recuerda que Poniatowska “es un caso singular en la literatura mexicana: nació en París, hija de una familia de nobles polacos huidos de los turbulencias políticas de la época. Sólo llegó a México y al idioma de su literatura (también el de su familia materna) cuando tenía siete años. Pasó la adolescencia en Estados Unidos y llegó a la edad adulta con el equipaje de una princesa austrohúngara”.

Por su parte, El País, despliega en su edición electrónica una serie de reportajes y entrevistas dedicados a la Poniatowska. En uno de estos encuentros con motivo de su 80 aniversario, el corresponsal del diario español le preguntaba: “¿Qué es el éxito? El éxito es un ratito. Uno nunca consigue absolutamente nada en esta vida. Como decía mi madre, aquí había un cantante que se llamaba Cri-Cri que cantaba ‘allá en la fuente había un chorrito, se hacía grande, se hacía chiquito’. Así es el éxito”, contaba la escritora.

A lo largo de su trayectoria, la autora ha recibido múltiples reconocimientos, como el premio Alfaguara, en 2001, por su novela “La piel del cielo”.

El Premio Cervantes

El nombre de Poniatowska, atractivo para un jurado por la extensión de su carrera y por su posición atípica en la literatura latinoamericana (contemporánea al Boom pero ajena a su núcleo duro), no estaba entre los favoritos del Cervantes de este año. De acuerdo con El País, “si se atendía a la lógica de que este año tocaba un escritor latinoamericano y un narrador, los favoritos eran el argentino Ricardo Piglia y el nicaragüense Sergio Ramírez. Piglia, más intelectual; Ramírez, más poético. Poniatowska queda en medio, más pegada a la tierra”.

Considerado el Nobel español y creado en 1975 por el Ministerio de Cultura, el Premio Cervantes está dotado 125.000 euros y reconoce la figura de un escritor que con el conjunto de su obra haya contribuido a enriquecer el legado literario hispano. Y esto ha hecho siempre la literatura de la Pony. ¡Felicidades, Elena Poniatowska!

 

 

lunes, 18 de noviembre de 2013

20 señales de alarma para detectar a un hombre violento


 
Conducta y características psicológicas del individuo violento

Según la psicóloga argentina Cristina Bertelli, autora del libro “Liberarse es posible”, existe un gran número de variables y características de comportamiento y de índole psicológico que puede trazar el perfil de un hombre violento. Aquí te señalamos 20 señales de alarma que debes conocer, si no quieres ser víctima de la violencia de género.

  1. Deseo de control: vive obsesionado por ejercer el dominio entre quienes lo rodean, especialmente con su mujer e hijos/as.
  2. Celos: pueden convertirse en una obsesión.
  3. Doble fachada: en público generalmente es seductor, simpático, amable, pero en la intimidad de su hogar puede llegar a ser muy agresivo y violento. No es extraño caer en la seducción de su discurso, incluso para jueces, policías, profesionales, amigos y parientes.
  4. Aislamiento: impone el confinamiento social de su entorno familiar. Una vez que se ha cerrado el cerco aumenta el dominio sobre su víctima, y no es casual que la mujer exprese que su casa se convierte en una verdadera “cárcel”.
  5. Abuso de alcohol/drogas/medicamentos: aunque no es causa de un comportamiento violento, se ha comprobado una frecuente asociación, ya sea porque potencia el enojo y la peligrosidad o porque inhibe el autocontrol.
  6. Repetición del ciclo de la violencia: cuantas más denuncias y episodios de violencia en períodos más cortos de tiempo, mayor peligrosidad del agresor e indefensión en la mujer.
  7. Violentos con terceros: los hijos y las mascotas pueden llegar a recibir maltratos a causa de la ira del agresor. Cuando conduce, el auto puede llegar a convertirse en trampa mortal para sí y terceros, abusa del riesgo y la velocidad.
  8. Posesión de armas: con mucha frecuencia se presenta la posesión y uso intimidatorio de armas de fuego; no obstante, cualquier objeto hogareño especialmente los cuchillos pueden convertirse en armas mortales, así como los puños y los pies, u objetos como escobas, cinturones, almohadones ( para asfixiar), planchas y cigarrillos .
  9. Desencadenantes de la violencia: por lo general, se comportan de manera sumamente violenta por hechos triviales que más tarde no recuerdan.
  10. Golpes físicos: algunos dejan marcas imperceptibles, y otros llegan a ser invalidantes (especialmente, cuando son en la cabeza, el cuello y el área abdominal durante el embarazo).
  11. Cambios súbitos e impredecibles de humor: en un momento está bien y rápidamente explota. Suele destruir objetos sobre todo si son significativos para la mujer y los hijos (títulos universitarios, el jarrón de la abuelita, el juguete más preciado).
  12. Espionaje: en algunas ocasiones emplea tácticas de espionaje o contrata a terceros, graba las conversaciones o borra el contestador telefónico, controla las salidas y las amistades de su mujer a través de sus hijos, compañeros de trabajo, familiares y amigos.
  13. Simulacros y/o amenazas de suicidio u homicidio hacia su pareja, a sí mismo e hijos/as, situación extremadamente peligrosa. Cuando amenaza, lo hace para que sus comportamientos no trasciendan al exterior.
  14. Busca aliados: en su entorno hace proselitismo para su causa. Utiliza a los hijos de mensajeros o espías de las actividades de la madre. Trata de comprometer e intenta la complicidad de los profesionales y coordinadores de los grupos de ayuda mutua.
  15. Usa frecuentemente el sexo: como señal de poder, recrimina a la mujer lo que en realidad son sus propias falencias y/o problemas (hay insultos frecuentes y sexistas). A la mujer la trata como una cosa.
  16. Anónimo: no siempre se identifica, a veces, recurre a terceros para enviar mensajes, a llamados telefónicos anónimos (llama y cuelga), o envía cartas sin firmar.
  17. Regalos: obsequia regalos de manera interesada, inoportuna y para lograr el perdón
  18. Baja autoestima: se siente inseguro, tanto en el papel de hijo como en el de padre, amante y/o esposo.
  19. Dependencia emocional de la mujer: esto puede ser fatal cuando la mujer decide abandonarlo: “ella es todo para mi, si se va no respondo de las consecuencias”.
  20. Depresión: es frecuente que sufran estados depresivos.

Protege tu vida y la de tus hijos. Busca ayuda profesional.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Noviembre. Mes de la lucha contra la violencia de género.

Amigas y amigos de este blog:

Noviembre es un mes muy importante en la lucha contra la violencia de género, ese flagelo que, digan lo que digan, sigue destrozando la vida de millones de mujeres en el mundo. Este mes prometo publicar artículos y notas relativas al tema que me preocupa y que nos debe hacer reflexionar.
Por lo pronto, aquí tienen...

11 características de una mujer maltratada

Lo importante es saber que no estamos solas

La escritora Leonor Walker en su libro “The Battered Women” (Las mujeres maltratadas) publicado en 1979, señalaba 11 características que nos ayudan a identificar a una mujer víctima de la violencia de género. Han pasado más de 30 años y, por desgracia, las cosas no han cambiado mucho.

¿Te identificas con alguna de estas peculiaridades?

  1. Te sientes triste

  2. Sientes que no vales nada

  3. Crees que no podrás salir adelante

  4. Te sientes sola.

  5. Tienes miedo.

  6. Estás deprimida

  7. Sufres ansiedad y depresión.

  8. Te culpas de todo.

  9. Te sientes desmotivada y sin esperanzas.

  10. Te sientes impotente  e indecisa para solucionar el problema.

  11. Sufres trastornos del sueño.
Si te sientes así, debes saber que no estás sola. Busca ayuda. En México existen muchas organizaciones e individuos especializados en violencia machista que pueden apoyarte para salir adelante.

15 organizaciones de mujeres que trabajan por y para las mujeres

  • Salud Integral para la Mujer, A. C. (SIPAM)

  • Adictos Anónimos a las Relaciones Destructivas, A. C.

  • Alianza a Favor de la Mujer del D. F.

  • Asociación de Desarrollo Integral para Personas Violadas A. C. (ADIVAC).

  • Asociación de Sobrevivientes de Abuso Sexual, A. C.

  • Asociación Mexicana Contra la Violencia Hacia las Mujeres, A. C. (COVAC)

  • Asociación Mexicana para la Salud Sexual, A. C. (AMSSAC)

  • Atención a la Violencia Intrafamiliar y Sexual (AVISE)

  • Católicas por el Derecho a Decidir, A. C.

  • Centro de Atención a la Violencia Intrafamiliar (CAVI)

  • Centro de Atención a Víctimas Vía Telefónica (VICTIMATEL)

  • Centro de Terapia de Apoyo a Víctimas de Delitos Sexuales (CTA)

  • Colectivo de Lucha Contra la Violencia a la Mujer

  • Fiscalía para Delitos Sexuales

  • Red de Unidades de Atención a la Violencia Familiar (UAVIF)
Recuerda... ¡no estamos solas!

 

viernes, 22 de marzo de 2013

México contra el feminicidio


 

A partir de ahora el término feminicidio se usa de manera oficial

Lograr el consenso de más de cien países ya es un éxito. Pero hacerlo en la misma sede de la Organización de Naciones Unidas en torno a los términos “feminicidio” y “vulnerabilidad múltiple”, acuñados por México, y lograr que se usen en documentos oficiales internacionales, debe ser motivo de celebración y reconocimiento.

Este pasado viernes, en la sede de la ONU, México logró que se incluyeran  ambos conceptos en el documento que servirá como marco para la prevención y eliminación de la violencia de género en el mundo. De acuerdo con Luis Alfonso de Alba, representante de México ante la ONU, “en cuanto a contenido, la aportación más relevante de México tiene que ver con la inclusión del concepto de feminicidio, entendido como los asesinatos de mujeres por el simple hecho de que son mujeres”.

Legislación mexicana, una de las más avanzadas del mundo

De Alba indicó que el concepto es parte de la legislación mexicana y que algunas leyes estatales contienen párrafos específicos al respecto, lo que representa un avance para la promoción de la protección de las mujeres y niñas. Vale la pena señalar que México cuenta con una de las legislaciones contra la violencia de género más avanzadas del mundo: en diciembre del 2006 se aprobó la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (publicada en el Diario Oficial de la Federación en 2007); es la más avanzada del continente y ofrece, por vez primera, la conceptualización de los diversos tipos de violencia que se ejercen contra las mujeres y los ámbitos en los que se pueden practicar, así como la construcción de políticas públicas destinadas a abordar integralmente el problema.

El documento de Naciones Unidas, aprobado por consenso el viernes pasado, fue producto de negociaciones entre delegaciones de 130 países, reunidas en la ONU del 4 al 15 de marzo en el contexto de la sesión 57 de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer.

Extraordinaria aportación de nuestro país

El diplomático mexicano señaló que la aportación mexicana resulta más significativa si cabe, debido a que nuestro país no forma parte del grupo de 45 países que este año conforman la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, además de que el documento fue aprobado por consenso.

Asimismo, destacó que México impulsó la inclusión del concepto de “vulnerabilidad múltiple”, que se refiere a la violencia que sufren muchas mujeres no solo por su género, sino por su condición de migrantes, indígenas o discapacitadas.

Aunque este logro es muy importante, no debemos olvidar que, de acuerdo con la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), en los últimos 10 años el número de feminicidios se ha incrementado en 400% y que el mayor volumen de esos asesinatos se concentra en estados como Baja California, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Michoacán, San Luis Potosí, Aguascalientes, Jalisco, Puebla, Chiapas y Veracruz.